miércoles, 12 de junio de 2013

37ª entrega - CELCE Magazine · Nº 71 · Junio 2013


Marcos Ordoñez ha escrito más de veinte libros, a la fecha de esta primera edición octubre de 2010. La presente obra es difícil de clasificar, según el propio autor. La portada y el título: en blanco y negro, reflejando la Barcelona de los años sesenta, da sed; con tres tanques de cerveza, provoca el deseo de beberlas, o leer sus tres historias contenidas en el libro. En cada una de ellas con tres personajes; el número tres es una constante en esta obra, de 300 páginas. 

"TURISMO INTERIOR", nos dice su autor, es un guiño humorístico, en lugar de viaje interior; turismo tiene un punto más irónico, de extrañeza, de extranjería ante la vida y especialmente ante el pasado, porque para Ordoñez es un territorio que no está fijo; no sólo por lo que recuerda uno, sino partiendo de lo que te van recordando los demás. Es un viaje hacia el interior del propio escritor.

En la primera historia “Esto no está pasando” hay un personaje que es un poco como el camarero de la portada, entre obsequioso e inquietante, ante el cual una mujer y dos hombres se encuentran inmersos en la Rambla barcelonesa de esos años citados, y se adentran en dicha época para observar qué aventuras vivirán. En el segundo relato “Como un policía en un país extranjero”  el protagonista entra en la vida de otro escritor, hijo de un policía desaparecido, merced unas cartas recibidas de su hermana. Y en el tercero “Gaseosa en la cabeza”,  Ordoñez nos hace una revisión de su existencia desde cuando empezó a escribir por puro placer hasta que se profesionalizó con las consecuencias que ello conlleva.

"PRIMAVERA DE CAFÉ", un libro de lecturas vienesas, es una obra de relatos firmado por Moses Josep Roth, novelista y periodista de origen judío, nacido en Brody, imperio austrohúngaro en 1894 y fallecido en París en 1939. Desde sus primeros textos en los periódicos, el autor mostró un gran talento como cronista. En esta oportunidad, publicada por la Editorial Acantilado, Barcelona 2010, nos llega una selección de sus mejores crónicas aparecidas en 1919, donde dibuja un cautivador retrato de la ciudad de Viena después de la I Guerra Mundial. 

Como el propio autor afirma: “Mirando estas terrazas abandonadas de la mano de Dios, a uno le viene involuntariamente a la memoria la comparación con unos sueños de paz jamás cumplidos, unas expectativas pasadas por agua y una situación internacional resfriada”. Son algo más de 240 páginas cuyo contenido la editorial divide en cinco apartados: Primavera de café, síntomas vieneses, tipos, escenarios y un viaje por el país de Heanzen. Estos artículos proporcionan una magnífica visión de aquella vida cotidiana, sus costumbres, y sus gentes con desilusiones y derrumbes, vislumbrando un incipiente futuro. Una cuidada edición, donde la crítica alaba su buena traducción, interesantes fotos de aquellos años y un práctico glosario.

"PANICO AL AMANECER" ,de Kenneth Cook (Sidney 1929-1987) es uno de los dos libros publicados en España del citado autor; este que les comento por Seix Barral, en 2011. El segundo, también ese mismo año, titulado “El Koala asesino” por Sajalin Editores. Sin embargo, el que ahora les presento, es el que más me ha dejado marcado de los tres citados en el presente comentario. La novela trata de un joven profesor con plaza en un pueblo del interior de Australia; para disfrutar de sus vacaciones en Sidney se detiene en una tórrida y polvorienta localidad minera donde todo el mundo se aburre; empieza el drama, una pesadilla, mala suerte, el alcohol y el juego arruinan al protagonista, tanto en lo económico como en su moral. El punto de partida son unas cervezas, que el maestro de escuela acepta tomar con unos desconocidos. 

Esta novela, creada en 1961, se presentó en el Festival de Cannes de 1971 como película dirigida por Ted Kotcheff. Se tituló Wake in fright, (Susto al despertar) y cuyo tráiler lo podemos localizar en YouTube, para sumergirnos de la mano de sus actores en un infierno mayor donde la cerveza es el néctar de esos complejos paisanos. Cincuenta años después de haberse escrito, tanto la acción narrativa como lo visto del filme, nos muestra un caos moral que puede no contener delito desde una mirada legal, pero cuya desolación intelectual asfixia (la muerte de los canguros es un episodio tan brutal como magistral) "Pánico al amanecer" contiene una historia tan inquietante como el paisaje inabarcable de la narración. Imprescindible novela, según los críticos entendidos. 

Por eso, sin excesos, una buena cerveza es compañera ideal de lectura. ¡Salud!

lunes, 11 de marzo de 2013

36ª entrega - CELCE Magazine · Nº 70 · Marzo 2013



Para este nuevo comentario, he elegido unas publicaciones editadas en países apreciados por su cercanía europea y de igual raíz latina a la nuestra. Uno me llegó por la rama familiar, que agradezco desde estas líneas, y los otros dos como resultado de la Convención de Primavera celebrada en Lisboa el año pasado.

 
EL HOMBRE DE LA CERVEZA La increíble historia de la más antigua “rubia” de lúpulo italiano, editado por Carta Canta Editore, es un cómodo libro de bolsillo, sin llegar a las cien páginas, donde su autor Umberto Pasqui, periodista y profesor, nos pone en antecedentes de su antepasado Gaetano Pasqui a mediados del siglo XIX; este ingeniero agrónomo, emprendedor, e inventor de diferentes máquinas e instrumentos para desarrollar mejores cultivos, destacó también por sus estudios pioneros en la remolacha y cacahuetes. La zona referida de Forli, es una ciudad sita en la región Emilia-Romaña de la Italia nororiental.



Además de estar editado el libro en su misma comarca de origen, nos hace mención de la fabricación artesanal de cervezas en esa región del Mediterráneo; para su elaboración en lugar de lúpulo solían añadir tomillo o romero. En aquellos años 30 del XIX, la importación de lúpulo alemán tenía un precio prohibitivo. Debido a esta circunstancia, y la curiosidad del ingeniero, descubrió junto a su casa una planta de lúpulo silvestre; se dedicó de lleno a estudiar sus propiedades, y trató de generar su crecimiento en los campos de cultivo que supervisaba en calidad de agrónomo. Gracias a esta singular iniciativa, en 1847 pudo fabricar la cerveza hecha con auténtico lúpulo italiano. Su comercialización en botellas de terracota alcanzó el éxito merecido en 1850, para luego recibir medallas –que figuran en sus etiquetas originales- de la propia provincia de Forli (1856), Florencia (1861) y Londres (1862). Gaetano falleció en 1879, a los setenta y dos años, sin herederos en su iniciativa, aunque dejó una historia bien interesante: el precedente de cultivar lúpulo en Italia, y el enriquecimiento que supuso esta posibilidad para la prosperidad de la industria cervecera de su propio país.
 

RECETAS CON CERVEZA, de M. Margarida Pereira-Müller, lo compré durante nuestra visita a la Sociedade Central de Cervejas e Bebidas, en su factoría de Vialonga, al norte de Lisboa. Los empleados del turno de noche en esta fábrica, reconocida por su marca SAGRES, habían creado una asociación de ayuda a la infancia sin recursos, y durante nuestra Convención de CELCE instalaron una mesa para la venta de diverso material publicitario; o ejemplares como este que les comento editado con el apoyo de dicha sociedad. Su autora, nacida en el Alentejo, es persona viajera, gustosa de conocer las costumbres
culinarias en los países que visita; de regreso a su tierra natal publica libros dedicados a la gastronomía, cinco de los cuales han sido galardonados con los internacionales "Gourmand World Cookbook Awards".
Como viene siendo habitual en este tipo de publicaciones, incluye una breve historia de la cerveza, tipos y marcas de cervezas fabricadas en Portugal, incluida Madeira. Evidente la parte más extensa en su literatura se dedica a las recetas: sopas y entrantes, platos de pescado o marisco, carne, legumbres, dulces y pasteles, combinados con licores; o la curiosidad de catorce panes distintos donde la cerveza es ingrediente principal de la masa.

Por último, Receitas com Cerveja un detalle con que fuimos obsequiados por SAGRES, a modo de sencilla libreta. Son casi cincuenta páginas editadas a todo color, cuyas recetas se reparten en seis apartados: salados, mariscos, peces, aves, carnes y dulces. Por supuesto, y conociendo, o mejor dicho, apreciando la tradición pescadora de nuestro país hermano, merece una mención especial sus recetas de cerveza con almejas, ostras, camarones, o su acreditado “bacalhau”. Para esta última especialidad, me detengo en su receta de bacalao en puré de cerveza; siendo la bebida rubia empleada para hacer un cremoso rebozo con el cual freír tan sabroso pescado.

Y antes del punto final, también mi gratitud para Carlos Martins, São y Miguel, delegado del Club CELCE en Portugal, quien junto con su esposa e hijo, fueron nuestros anfitriones en la capital lisboeta. Compartimos con ellos mesa y mantel, una noche primaveral, a orillas del Tajo: más la posibilidad que nos brindaron en su auto, para descubrir una Lisboa nocturna, melancólica y señorial.
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martes, 4 de diciembre de 2012

35ª entrega - CELCE Magazine · Nº 69 · Diciembre 2012




Cuando abordo la escritura de este nuevo comentario, observo por mis apuntes que empecé la presente sección en Septiembre de 2001. Ahora se cumplen los veinticinco años desde la fundación de CELCE, y durante gran parte de esos períodos, casi sin darme cuenta, he referenciado para esta revista ochenta títulos; bien sean libros, folletos, curiosidades impresas o troqueladas que, sin la ayuda de los socios, amigos, familiares, editores, bibliotecas, y lectores en general, no me hubiera sido posible superar tan redonda cantidad de ejemplares.



El volumen que  deseo comentar ahora, LA HISTORIA DEL MUNDO EN SEIS TRAGOS De la cerveza de los faraones a la Coca-Cola, fue publicado por la Editorial Debate en 2006. Su autor Tom Standage, periodista y escritor inglés, lo tituló originalmente Una historia del mundo en seis copas, siendo este detalle, como de tantos otros de autores extranjeros que se editan en España, la advertencia de que su traducción puede deparar sorpresas.

Son casi trescientas páginas, de buena letra y grata lectura, para quienes ya tenemos cierta edad, cuyo índice se reparte en las seis copas citadas por el título original: La cerveza, en Mesopotamia y Egipto; el Vino, en Grecia y Roma; los licores en el período colonial; el café en la edad de la razón; el té y el imperio británico, para terminar en la Coca-Cola y el auge de Estados Unidos. Se ilustran con grabados antiguos, desde hace más de dos mil años a fotos (en blanco y negro) del pasado siglo XX, cuando, por ejemplo, Richard Nixon y el premier soviético Nikita Jruschov se saludaron en el stand de Pepsico, Feria Comercial y Cultura de EE.UU., 1959 en Moscú.

Como quiera que el autor hace buenas referencias a los orígenes de nuestra bebida preferida, la cerveza, en Mesopotamia y Egipto, yo me quedo prendado con un sello cilíndrico de la primera cultura; muestra un banquete donde observamos figuras, sentadas, bebiendo con cañas cerveza de una gran vasija; de la segunda cultura, añado curiosas maquetas enterradas con sus faraones.



Queda dicho que el primer capítulo, se dedica a la cerveza. Y la define como un acontecimiento que puso a la humanidad en el camino hacia la modernidad, adoptando la agricultura por la domesticación de los cereales; producida por primera vez en Oriente, hace unos diez mil años, y acompañada de la aparición de una variedad rudimentaria de bebida fermentada. Es decir, hace constar a la misma como una de las principales ingestas de lujo para los sumerios, y que éstos empezaron a relacionar sus ventajas –en forma de peculio para el pago de impuestos- dando fe en los primeros documentos que en forma de tablillas cuneiformes, a modo de certificado, quedaron para la posteridad.

También hace relación a cuanto suponía hacer cerveza, junto a la misma industria de algo tan básico como era el pan. Entre estos detalles fueron los egipcios quienes mejor dejaron imágenes, en forma de maquetas, fermentando el mosto y amasando la harina,  con tan solo una pared de por medio; también han llegado hasta nuestros días los trabajos de ensilar cereales, y su administración contable.

Sin embargo, y yo no sé si se tratará de un defecto de traducción, me extraña que el autor cite a la cerveza como un licor en el período colonial. Dice así: Mediante la destilación de la cerveza, por primera vez era posible elaborar potentes bebidas alcohólicas con ingredientes locales. Puede deberse, según ocurre también hoy día, que las antiguas calderas para empaste del agua y cereales, más la caldera de ebullición del mosto, por estar construidas en reluciente cobre… pudieran parecer alambiques. Aunque en el Apéndice, hace la siguiente salvedad: A lo largo de este libro me he limitado a usar el término genérico “cerveza” para referirme a las bebidas elaboradas a partir de granos de cereal fermentados.

De todos modos, es un buen libro donde documentarse de forma amena respecto a las bebidas enunciadas al principio. Se incluyen para el final doce breves notas; la bibliografía refleja sus fuentes de información, con ciento once citas de autores y obras consultadas. En suma, según los críticos entendidos en esta materia, puede suponer una feliz lectura porque citan este trabajo como inteligente y minucioso; añaden también: Cuando varias personas beben cerveza del mismo recipiente, todas consumen el mismo líquido; compartir una bebida con alguien es un símbolo universal de hospitalidad y amistad. Esto viene a corroborar mi idea de que la cerveza une y reúne, brindando con un buen deseo: ¡salud para todos!
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viernes, 7 de septiembre de 2012

34ª entrega - CELCE Magazine · Nº 68 · Septiembre 2012

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De nuevo encuentro un libro donde la ciencia vuelve a estudiar la cerveza. Este ejemplar que les comentó UN BRINDIS CON EL PASADO La cerveza hace 4500 años en la península ibérica, lo encontré en la biblioteca de la facultad de Geografía e Historia, en la Universidad Complutense de Madrid. Su edición se realizó, en 2006, por el Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial de la Universidad de Valladolid; desde estas líneas mi gratitud a su director, por autorizarme a obtener imágenes del volumen citado.


El estudio científico fue dirigido por Manuel Ángel Rojo Guerra, profesor de Prehistoria en dicha institución vallisoletana, coordinando también el Plan de Actuación en el Valle de Ambrona (Soria) desde 1997. Sería en ese valle, en la localidad de Miño de Medinacelli, donde encontraron una tumba excepcional. Analizados los restos humanos hallados, mediante el carbono 14, dataron su época de hace cuatro mil quinientos años. En ese mismo enterramiento descubrieron unos vasos de cerámica, que aparentemente pudieron contener líquidos, y enviaron muestras de partículas encontradas en su interior al Laboratorio de Arqueología de los Alimentos de la Universidad de Barcelona. Así fue como pudieron conocer que aquellos licores procedían de fermentar cereales; concretamente trigo, según los rasgos químicos encontrados.

Este detalle fue suficiente aliciente para el equipo guiado por el citado profesor, junto a Rafael Garrido Pena e Iñigo García Martínez de Lagrán, y presentaron al Grupo Mahou-San Miguel un proyecto de investigación sobre el origen del consumo de cerveza en la Prehistoria. El mecenazgo de la cervecera se consolidó en 2003, firmando un convenio de colaboración en el Palacio de Santa Cruz de Valladolid, sede del Rectorado. En el prólogo del volumen que cito agradecen el interés demostrado por dos directivos del sector cervecero español: Carlos Walter Schumacher (Director General entonces del citado Grupo) y nuestro estimado Alberto Velasco Alonso (Director de Comunicación Externa y RR.II. también de la firma M&SM) a quien felicitamos, una vez más, por su dedicación personal y profesional en difundir el culto e historia que siempre fluye de la cerveza.

Son ciento cuarenta páginas, repartidas en ocho secciones, bien ilustradas, de lectura sencilla, amena y fácil de comprender por quienes no somos científicos.  Conforme les cito, nos introducen en las cerámicas campaniformes; cerveza en la antigüedad y en sociedades preindustriales; arqueología de los alimentos, así como los oportunos análisis químicos y microscópicos; fiestas y banquetes, con sus rituales de bebidas de aquella época del Calcolítico peninsular.
Y un apartado que deseo destacar: la elaboración de cerveza “prehistórica” que realizaron en el extremo suroriental de la provincia de Soria. Tema que venían desarrollando desde diez años antes, al investigar la introducción de la agricultura en el interior de nuestra Península Ibérica. Por lo cual se plantearon realizar una reconstrucción de todo el proceso de elaborar cerveza en el Calcolítico meseteño. Todo quedó plasmado en un documental científico (Rojo, García y Garrido, 2002-2003) igualmente patrocinado San Miguel Fábricas de Cerveza y Malta, S.A.

Es decir, desde la siembra de semillas de trigo (Triticum aestivum) y cebada (Hordeum vulgare subsp. Distichum) facilitadas por la marca patrocinadora; siembra un mes de Febrero con azadas o layas, sin pesticidas, para llegar a la cosecha en Agosto; su malteado, tostado y triturado en un molino de mano; cocción de la harina con agua, añadiendo miel más algunas hierbas aromáticas, y fermentación del mosto con levadura (Saccharomyces cerevisiae) Una vez filtrado todo se obtuvo una cerveza que tenía 6,9% de alcohol y 15,5% de extracto primitivo, con un pH de 4.4 cuyo amargor no resultó muy apreciable.

Decía que lo descrito se grabó en un documental titulado: “La cerveza más antigua de Europa”, por miembros del equipo del Servicio de Medios Audiovisuales de la Universidad de Valladolid. Y completado finalmente  con una extensa bibliografía, páginas 137 a 140 donde el curioso investigador puede encontrar diversas publicaciones, extranjeras y españolas, relacionadas con el presente trabajo de Ciencias. Otro más que viene a sumarse al ya comentado en esta misma sección: GENÓ: Un poblado del bronce final en el bajo Segre (Lleida) y que propició se elaborara la Cerveza Zythos, por San Miguel, a partir de los descubrimientos en dicha aldea, cercana al municipio de Aitona, Lérida.

Enhorabuena a nuestros científicos, y a su salud venga un brindis con cerveza.
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jueves, 14 de junio de 2012

33ª entrega - CELCE Magazine · Nº 67 · Junio 2012

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Con un carnet de estudiante en la Universidad Complutense, y la posibilidad de consultar las bibliotecas de sus diferentes facultades, tuve  oportunidad de encontrar esta interesante publicación científica: Cervecera El Águila, S.A. (1900-1936) Trabajo y tecnología en los orígenes industriales de Madrid. Su autora, Josefina Piñón, es doctora en sociología por la U.C.M. El libro, ya descatalogado, se editó en 2003 por la Editorial Complutense, a quienes desde estas líneas agradezco su autorización para reproducir ilustraciones y comentar sus interesantes datos.

Es la primera vez, de cuantas entregas llevo, en que me encuentro con un trabajo realizado en España, dedicado a una cervecera, donde se abarcan temas tan complejos como es el paso de la fabricación artesanal a los principios de su industrialización; el consumo en la capital del Estado a comienzos del siglo XX, y la situación en aquel tiempo del sector cervecero en nuestro territorio.

Mención especial es el capítulo y sus diferentes apartados, que dedica la autora a EL ÁGUILA, S.A., su evolución, su conformación desde 1900 a 1913, con unas irregularidades administrativas que hubieron de superar hasta alcanzar la solidez de esta marca en el mercado. Su despegue, en medio de una crisis bélica en Europa, su mantenimiento liderando el mercado, y participación en la creación de la Asociación de Cerveceros de España.


Evidentemente la implantación de toda una tecnología moderna, extranjera, que se importó en su mayoría desde Alemania (incluidas las grandes vigas para obra civil del edificio de producción que dieron en llamar “palacio de la industria) supuso un cambio total en la organización del trabajo. Para este fin se buscó el solar que conocemos junto a las vías del ferrocarril, en el barrio de Delicias, donde también se asentaron numerosas familias de obreros y empleados que trabajaron en la citada cervecera. Es decir, tanto el cambio técnico como social en aquellos años del siglo pasado, merecen estudiarse desde el punto de vista de organización, como por la parte de la automatización, racionalización y esfuerzo.
Con este motivo, Josefina Piñón se fija en el perfil social de aquellos hombres y mujeres que formaron parte de las primeras plantillas de EL ÁGUILA, S.A., estudiando la experiencia de trabajo y vida para aquellas personas: caracterización de la población obrera, su procedencia, ocupaciones, profesiones, y lugares de trabajo, así como su nivel educativo. El reglamento y condiciones de trabajo que aplicaron: jornada laboral y descansos; disciplina y sanciones, supervisión y control; riesgos, accidentes y enfermedades del trabajo. También por supuesto los salarios, y la organización de los obreros: su movilización y la seguridad que se anhelaba creando el socorrido Montepío.

En suma, algo de más de ciento cincuenta páginas, con interesantes fotos y gráficos, para llegar a unas certeras conclusiones. Entre otras: la configuración del sector cervecero español en aquellos años, fue el resultado de un lento proceso; a principios del siglo XX Cataluña contaba con la mayor producción de cerveza en España; Madrid se hallaba inmersa en una fase de transformación. La fábrica aprovechaba las condiciones sociales que se estaban generando en la capital (inmigración interior e inversiones en infraestructuras); poseía dimensiones inusuales para la época y una concepción “avanzada” en la organización del trabajo, que ya estaba “escrita” en los planos de la factoría.

La fábrica de EL ÁGUILA fue ideada por burgueses españoles en conjunto con profesionales alemanes, que también invirtieron en el capital inicial de la empresa. El producto, la estructura de la edificación, las vigas, su maquinaria, el lúpulo y hasta los propios contramaestres, procedían de Alemania. Así fue como se importaron igualmente formas de organización y control, a partir de las cuales se relacionaron personas y máquinas.

Esta situación facilitó la introducción de elementos modernizadores, no difundidos en un Madrid que comenzaba a industrializarse. Es por ello que se puede considerar a El ÁGUILA, S.A. como una de las primeras experiencias de Madrid en la moderna organización del trabajo.

El destacado es copia literal, que yo reitero en homenaje de aquella marca, y en honor de cuantas personas trabajaron para la citada compañía en tan difíciles inicios de la pasada centuria. A su memoria, ¡salud!
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domingo, 11 de marzo de 2012

32ª entrega - CELCE Magazine Nº 66 Marzo 2012

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Me confirman que siga en esta sección, y para muestra recibo de otra amable lectora un par de libros a comentar en esta nueva oportunidad. Vaya desde aquí mi gratitud, pues de verdad me han resultado curiosos; si con el primero he tenido ocasión de reírme con ganas, en el segundo he visto detalles curiosos para comentar a nuestros lectores.

Cerveza, pensamientos, palabras y recetas, viene del título original: Birra, pensieri, parole e ricette, con lo cual el lector puede entrar en antecedentes. Si bien este cómodo libro está impreso en Italia, el © de esta edición es de la madrileña Desiderata Books, S.L., dentro del apartado sabores. Su adecuado tamaño de bolsillo, con casi trescientas páginas –muy bien ilustradas- lo hace atractivo de aportar a cualquier reunión entre amistades, y comentar su contenido. Después de una breve introducción, desarrollando toda una serie de interesantes recetas, merece una mención especial la atractiva recopilación que se ha realizado con “pensamientos y palabras” donde un sentido filosófico y humorístico tiene por principal protagonista a la cerveza.

En lo culinario, se relacionan cincuenta recetas. Siendo su origen italiano, es normal que resalten las albóndigas, canelones, empanadillas, macarrones, panecillos, rissottos, o tallarines. Además, en cada una de ellas, aconsejan la cerveza apropiada en virtud del alimento a cocinar. E insertan diferentes consejos, de entre los cuales sugiero: Las copas de cerveza, de aspecto medieval, son perfectas para degustar cervezas trapenses y de abadía.

Pero donde uno puede sonreír, al tiempo de buscar alguna receta o admirar sus buenas ilustraciones, es con algún pensamiento (anónimo) como este: “Mientras bebas, no conduzcas. Podrías pillar un bache y desperdiciar tu cerveza”. Los hay para todo gusto de lectores o lectoras, machistas, feministas, de autores famosos, aunque yo me inclino por los anónimos: “A veces, cuatro buenas cervezas equivalen a una puesta de sol”. Otro: “Bebo cerveza cuando estoy feliz y cuando estoy triste. A veces la bebo en soledad, y la considero obligatoria cuando estoy en compañía. Cuando no estoy hambriento la bebo a sorbitos, y cuando tengo hambre a tragos. En el resto de casos, ni la toco; a no ser, claro, que tenga sed”.

El otro libro, Cervezas del Mundo, tiene muy buena presentación. Además del troquel de su portada, anunciando más de 350 cervezas, diferentes tipos y fábricas de todo el mundo; se precisa abrir un amoroso lazo, para adentrarnos en sus páginas, trescientas veinte, editadas por la multinacional Parragon, del Reino Unido, aunque el presente ejemplar de 2010 está impreso en China.

Es normal el titular, pero muy difícil catalogar todas las cervezas del planeta. Y siendo una edición europea, lo propio es que gran parte del trabajo de sus autores, David Kennig y Robert Jackson, se dedique a las cervezas de nuestro continente. Su introducción es breve, pero buena y pormenorizada; detalle que se agradece. Luego se entra a desgranar sus páginas, gustando el trato -sea cual fuere la marca seleccionada- otorgado a las especificaciones de cada cerveza: su fabricante, ubicación, estilo y color, graduación alcohólica, temperatura de consumo; adjunta asimismo un consejo de acompañamiento alimenticio.

También el país de referencia, conteniendo su bandera. Para nosotros dice: la cerveza es un refrescante acompañamiento de las tradicionales tapas, especialmente en los calurosos días de verano. Encuadra datos estadísticos, con producción, consumo per cápita, y cerveceras famosas. De España destaca cuatro: Cruzcampo, Estrella-Damm, Voll-Damm y San Miguel 1516, con sus correspondientes especificaciones.

Observo que las fotos, de nuestras marcas, tienen su relativa antigüedad; lo digo por el modelo de etiquetas que disponen sobre botella, cuando se hizo la foto. A su lado, atractivas copas e intuyo recomendadas por cada fabricante. Incluye también opiniones de experto catador, breves y concisas. Otras marcas, por lo dilatado que debe ser una obra de estas características, ya son historia, como la Henninger Export Classic, citando su desparecida factoría en Frankfurt del Main.

Me despido agradeciendo estos detalles recibidos, con un pensamiento anónimo: “Todo el mundo necesita algo en que creer. Yo creo que en un rato me tomaré una cerveza”. Disculpen los resaltados, pero es copia literal del original. Salud.

jueves, 15 de diciembre de 2011

31ª entrega - CELCE Magazine Nº 65 Diciembre 2011

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Menos mal, pensé -cuando encontré La cerveza Manual de uso- este libro está hecho íntegramente en España. Además editado por EVEREST, S.A. con domicilio en León. Y he disfrutado de su lectura, pues no en balde tiene la colaboración –y se nota- de Cerveceros de España, Grupo Heineken España, S.A. Grupo Cervecero Alhambra, S.A.Damm, La Zaragozana, S.A. Sociedad Anónima del Fomento del Lúpulo, y el Grupo Modelo de México.

Si bien su autor, Pedro Plasencia Fernández, nacido en Cáceres, es jurista, también es crítico gastronómico. Colaborador habitual de la Revista Sobremesa, ha escrito diversos libros: ensayos sobre los vinos, la gastronomía en la conquista de las Indias, la mesa en la obra cumbre de Cervantes, y novela histórica como “El tiempo de los cerezos”

Este libro que les comento, entra dentro de la colección Grandes Manuales Everest, en el apartado de Gastronomía-Dieta y nutrición. Por ésto nos encontramos dicho ejemplar entre los anaqueles de Cocina, en buenas librerías. De ahí el consejo en portada, respecto a la cerveza: Conoce sus beneficios y aprende a degustarla sola o en deliciosas recetas. Entre sus más de 160 páginas, además de historia, materias primas, producción, etc., explica muy bien qué cervezas son de fermentación baja (12 marcas), alta (9) o espontánea (4). O cuáles son las claves para una correcta degustación: la vista (13 claves) y el gusto (14), aparte del olfato. También incluye un cuadrante que estimo de interés, pues trata veintiún estilos diferentes de cerveza, en cinco conceptos: fermentación, densidad/alcohol, el color, olor-sabor, y los ejemplos que se pueden encontrar según distintas marcas existentes en el mercado.

Incluye algunas combinaciones felices (13) con adecuados alimentos. Y al final, en lo que son propiamente recetas, relaciona diez platos, más siete combinados. Es de agradecer el pequeño diccionario detallado antes de finalizar; un rol de cincuenta y siete conceptos que sin duda nos ayudaran a resolver ciertas incógnitas curiosas, pues no en balde hay quien dice que todo esto es magia.

En este otro volumen, El Libro de la Cerveza, volvemos a la globalización. Se publicó en 2008, con su título original The Beer Book para todo el mercado del Reino Unido. En España su publicación la hizo posible Ediciones Akal, en 2009, aunque ha sido impreso en China. El editor jefe, Tim Hapson, reconoce que tiene el mejor trabajo del mundo: le pagan para beber cerveza. No en balde ha contado con doce colaboradores para escribir esta auténtica obra de referencia; se cita como el catálogo más amplio publicado hasta ese año, en lengua española, con una colección de fichas para más de 1.700 cervezas.

No es el libro de bolsillo que me gusta, compañero fiel de mis viajes en Metro, pues se trata de un volumen sólido, con más de trescientas páginas; propio para consultar en la biblioteca de casa, cuando apetece saber qué estilo de cerveza estamos consumiendo, o cómo catalogar otras extranjeras que podemos encontrar en los hiper y cervetecas. Sus editores dicen bien: “es una herramienta imprescindible para cualquier persona con inquietudes gastronómicas, que vea en la cerveza algo más que una simple bebida para quitar la sed”.

Trata de las más importantes cerveceras, contiene notas de degustación y una curiosa relación de visitas guiadas; si bien las citas alcanzan a todo el mundo, estima unos países clave por los que merece viajar para probar cervezas: Estados Unidos, y en Europa recomienda Alemania, Islas Británicas, Bélgica y la República Checa. En el primero la ruta de la cerveza nos lleva a Oregón, y en nuestro continente vamos a Bamberg, Cotswolds (U.K.) Bruselas y Praga. En esta misma proporción van los artículos dedicados a los grandes productores; en EE.UU. la Budweiser, y por nuestra zona del Mercado Común cita a Carlsberg, Anheuser-Bush (Stella Artois, en Bélgica) Sab Miller y Heineken.

En estas grandes obras, porque este libro lo es, España viene en el mismo apartado junto con Portugal, Malta, Chipre y Grecia. Las tres cervezas españolas, por las cuales “merece la pena viajar” son: ALHAMBRA, HEINEKEN ESPAÑA y DAMM; inserta una ficha de cada fabricante, y destaca las siguientes marcas: Alhambra Premium y Mezquita, Cruzcampo, Bock-Damm y Estrella Damm. Tenemos muchas más, es cierto; pero siendo imposible dar cabida a todas, lo cierto –me parece correcto- es que se debe felicitar a las escogidas. Figurar en un libro así les honra, y a nosotros como buenos clientes nos bendicen. ¡Salud!

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sábado, 3 de septiembre de 2011

30ª entrega - CELCE Magazine Nº 64 Septiembre 2011


De mi viaje por el hemisferio Sur, tomé nota de que Argentina es cinco veces más extensa si la comparaba con España. Como tal, supuse, el número de librerías y editores debería ser algo similar. Ciertamente, cuando quedaban mil kilómetros para llegar a la Antártida, en Ushuia, pequeña capital de Tierra de Fuego, encontré tres curiosas librerías; me atendieron de maravilla, con una calefacción a tope, empezando allí la primavera, pero tenía entre mis anaqueles los libros que pude consultar. Sería pues al regreso a Buenos Aires, en su famosa Librería El Ateneo, Avenida Santa Fe, 1860, donde pude localizar el siguiente ejemplar.

Las Mejores Recetas con Cerveza, es una edición realizada en este mundo global donde vivimos. Casi cien páginas diseñadas en Lincolnwood, del estado de Illinois (USA), en muy buen español que imprimen los industriales chinos; un atractivo contenido literario y gráfico, en el cual, además de las esperadas recetas, me encuentro una relación de cervezas: cinco del tipo Ale, donde recomiendan qué cocinado viene bien cuando se trata de una Pale Ale, Ámbar, Brown, Porter o Stout; cuatro del tipo Lagers, para utilizar en la cocina Pilsen, Bock, Lager Oscura o el Licor de Malta; más tres exóticas Cervezas de Fruta: Pêche Lambic (durazno/melocotón) Kriek Lambic o Framboise Lambic; y tres Ales Belgas: Strong Ale, Witbier y Dubbel o Tripel.

Conviene su autor, Louis Weber, que la cerveza, favorita de siempre, ya no es solo para beber. Recomienda disfrutar del atrevido y fuerte sabor de nuestra apreciada bebida, porque mejora sopas, salsas, pastas y panes. No en balde, en este libro que comento podemos encontrar más de cincuenta recetas; las merecemos usar en cualquier ocasión, desde la reunión para ver un evento deportivo o una cena en común. Si repasamos su portada, en sentido de las agujas del reloj, el primer plato es un Chili Durango (cocinado con cerveza Lager Oscura o Bock) después Nachos con Queso (con cerveza Pilsen) y por último Salchichas a la Cerveza (Ámbar) Para quienes somos más del cuchareo, me quedó con una “Sopa de Res con Cerveza” acordándome de Argentina, y para la merienda unos “Bocadillos de Frijoles con Cerveza”, de mi recordado México.

Normalmente las grandes librerías en Argentina, además de libros ofrecen el placer de poder leer, en un velador, consultando algún título; al tiempo de tomar una rica cerveza, un café, o degustar sus deliciosos platos en la comida, merienda o cena, entre diversas actividades culturales también. Así, en la Librería Cúspide, Avenida Florida, 628, muy cerca de Corrientes, encontré Cerveza Calidad, higiene y características nutricionales. Pero, porque siempre hay un pero, tampoco está editado en el país que me recibió; es un libro impreso en España, año 2003, por la Editorial ACRIBIA, S.A. de Zaragoza.

Ni que decir tiene, por cuanto puede interesar a maestros cerveceros o emprendedores en hacer su propia cerveza, que sería un libro para su delicia “técnica”. Este ejemplar viene del original inglés Beer, Quality, Safety and Nutritional, cuyos autores E. Denise Baxter y Paul S. Hughes, lo vieron publicado en 2001 desde Cambridge. La traducción al español, por parte Pascual López Lorenzo y Antonio Vercet Torno, es de agradecer; si bien no soy técnico ni científico en la materia, nos hacen atractiva tan compleja literatura y fórmulas.

Me confirman mi gusto por tomar cerveza en copa de cristal, porque así me percato de tres facetas en su calidad: espuma, color y transparencia. Soy contrario a degustar directamente de la lata o botella, pues el impacto visual puede ser secundario respecto al envase. Son más de ciento cincuenta páginas, repartiendo sus temas en seis capítulos que nos pueden ayudar a conocer los procesos del malteado y elaboración, importancia de los indicadores visuales, flavores (características sensoriales) determinantes en la calidad, conservación, detalles nutricionales, y los riesgos para seguridad alimentaria.

Ya digo, un ejemplar técnico por sus cuatro costados. Sin embargo me ha encantado el estudio dedicado a la espuma; algo que siempre he considerado de importancia a la hora de solicitar una caña de grifo, o servida de una fría botella, con sus dos dedos de cremosa espuma; estabilizada por la presencia de polipéctidos y de los ácidos amargos del lúpulo; ayuda a resistir los procesos de degradación, la oxidación del rubio caldo, aprovechando esa buena fuente de vitaminas que contiene la cerveza. Seguro que con un poco de práctica, el posible lector aprenderá a distinguir maltas, arroces, maíces, lúpulos y levaduras; si es posible, con buenos conocimientos de química, mejor que mejor. Salud.

sábado, 11 de junio de 2011

29ª entrega - CELCE Magazine Nº 63 Junio 2011

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En los nueve años que supero, cuando escribo este nuevo comentario para una sección tan particular, no había recibido publicación alguna dedica, en exclusiva, a la historia reciente de un establecimiento hostelero. La curiosidad viene a raíz del viaje que hicimos por la República de Argentina, siendo allí primavera y aquí el otoño de 2010. Durante mi periplo por ese gran país busqué libros, algo publicado en relación con el presente tema; poco encontré, según dejo para otro momento, pues ahora quiero resaltar estas Historias de “El Cairo”.

La publicación dedicada a dicho Bar-Café-Restaurante de Rosario, en Sarmiento y Santa Fe (según dicen allí indicando una esquina) relaciona EL Cairo con el antiguo Café Tortoni en Buenos Aires –que también conocimos- y rememora a nuestro clásico Café Gijón de Madrid. Esta descripción la llevaba yo como referencia, y uno de los puntos a visitar durante nuestra estancia a orillas en la capital del río Paraná. Puede suponer el lector mis buenas impresiones, cuando se tienen en las manos ciento veinticinco páginas, bien ilustradas; y la posibilidad de vivir de forma comparativa o activa, una visita en persona al comercio descrito.

Los autores del libro, Rafael Ielpi y Marcelo Menichetti, destacados periodistas locales, galardonados con diversos premios literarios a escala nacional, han realizado una exquisita labor de investigación. En su cronología de este café rosarino, fundado en 1943 y hasta nuestros días, han resumido más de sesenta años que supone una parte de esa vasta memoria colectiva social del local; algo propio según conforman sus parroquianos, ilustres o anónimos clientes que, en suma, junto a gerentes y mozos atendiendo mesas, han hecho posible la continuidad de un ambiente muy apreciado por los ciudadanos de Rosario; incluso viajeros de otro lugar, o extranjeros quienes como nosotros llegan para conocer El Cairo en la actualidad.

Evidentemente, durante tan dilatado período de tiempo, los autores nos relatan diferentes etapas de tan emblemático local en pleno centro rosarino. Su relación pormenorizada alcanza trece interesantes capítulos, donde algunos detalles escapan a quienes somos foráneos; no obstante sí aprecio que su leyenda es la vida misma de cuantos asistimos a este bar, cafetería o restaurante, dando forma nosotros mismos a las historias urbanas de un lugar impar. Como todo, El Cairo inicial tuvo su apogeo, luego su decadencia, y finalmente –ya cerrado- sufrió un incendio. Tal vez este triste acontecimiento hizo posible un milagro: Mario D’Agostino, antiguo cliente, busco socios capitalistas para resucitar el Resto-Bar, concediendo el proyecto a cuatro arquitectos amigos: Gustavo di Prinzio, Elisa Verdes, Juan Romano y Josefina Caprile; la gestión gastronómica recayó en los hermanos Aníbal y Rubén Díaz; entre todos, codo con codo, trabajo y esfuerzo, consiguieron abrir el bar un 22 de noviembre de 2004.

Y puedo confirmar el buen gusto del local, tanto en sus generosas dimensiones, con amplios ventanales a Sarmiento y Santa Fe, como en la entrañable decoración que hacen muy grata la estancia de tan numerosa clientela; sus variados ambientes, de lectura, de eventos musicales, culturales e intelectuales, hacen posible el disfrute de un rico café (Brasil está muy cerca), sus cervezas en envases de litro o servidas de “chopera” –nuestro apreciado grifo de cañas-, más la buena cocina que dispone, tanto a la carta como el menú rápido ejecutivo, asegura a quien visite El Cairo de muy gratos momentos inmerso en un buen ambiente; destaco también la amabilidad de camareras y camareros que atienden el servicio de mesa, pues la barra no se utiliza con esa asiduidad según tenemos por costumbre nosotros. E importante, muy buena relación calidad-precio-cantidad en sus menús.

No en balde transcribo de su publicidad: El Cairo Resto-Bar es “El Clásico” de nuestra ciudad, y referente indiscutido del querido “Negro” Fontanarrosa (acreditado autor local y humorista gráfico, ya fallecido, creador de tertulias en la Mesa de los Galanes) Su cocina gourmet abierta de 8 a 0 hs., sumado a la amplia variedad de espectáculos, música y eventos, lo convierten en un lugar increíblemente único.


Coincidimos en El Cairo, octubre de 2010, varios socios y amigos de Celce, una noche de remate a la Jornada Internacional de Intercambio que organizó el Club de Coleccionismo Colcer. Desde estas líneas, nuestra cordial felicitación y gratitud por las atenciones recibidas con tal de dedicarles este reportaje. Enhorabuena.