jueves, 6 de septiembre de 2018

Revista CELCE MAGAZINE Nº 92 - Mes de Septiembre de 2018

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 “Su nombre cita su ubicación, pues la factoría se situaba próxima a un histórico 
templete, cobijo de la Cruz del mismo nombre emplazada en las afueras de Sevilla. 
Desde 1937 se constituyó en Sociedad Anónima, y en la década de los años 
cincuenta inició una gran expansión por su inquietud investigadora, social e 
innovación tecnológica, con avances paralelos en distintos mercados e incorporando 
otras prestigiosas empresas del sector. Llegó así, en 1986, a considerarse el primer 
grupo cervecero en España por volumen de elaboración, participando entonces con 
un índice ligeramente superior al 20% del total de la producción española.”









 

El párrafo no es mío, pertenece a un catálogo corporativo editado por el Grupo Cervecero 
Cruzcampo en 1987, con un titular bilíngüe bien atractivo: UNA HISTORIA NACIDA EN 
1904. Se trataba de una publicación interna, de la cual -como mínimo- cada empleado 
recibimos un ejemplar. Casi cien páginas, encuadernadas con portada y contraportada, 
reforzadas con una doblez, tamaño de 21 x 30 cm, decorando ambas mediante selección 
de etiquetas utilizadas por sus empresas agrupadas como cito a continuación:

Empresa matriz: La Cruz del Campo, S.A. Empresas filiales: Henninger Española, S.A., 
Madrid. Industrial Cervecera Sevillana, S.A., Sevilla. S.A. El Alcázar, Jaén. Juan y Teodoro 
Kutz, S.A., Arano (Navarra). Distribuidora La Cruz, S.A., Sevilla. Empresas participas: S.A. 
Balear de Cerveza, Palma de Mallorca. Alhambra, S.A., Granada. Lúpulo y Derivados, S.A. 
Sevilla. Estas formaban unos pilares repartidos por toda España, gracias a los cuales se 
llegaría a consolidar el Grupo Cruzcampo, S.A., mediante fusión por absorción al poco de 
celebrarse en Sevilla la recordada Exposición Universal Expo'92.





En sus primeras páginas hizo una introducción histórica de la inicial Cruzcampo, fundada 
en el citado 1904 por don Roberto Osborne Guezala, como primera fábrica de cervezas en 
Andalucía y una de las primeras en nuestro país. Incluye fotos históricas de variado 
tamaño: jardines en la empresa inicial, su antigua tonelería en los años 30, el embotellado y 
completando a mano sus cajas de madera, o una primitiva sala de máquinas.

Respecto a Henninger Española, S.A., abre la sección una etiqueta, emulando el modelo 
original alemán, indicando se trataba de “Cerveza Especial Pilsen”, fabricada en el antiguo 
solar de la calle Samaniego, s/nº en Madrid. Fue adquirido la mayor parte de su capital en 
1969 por la empresa andaluza, y cuando se editó este catálogo Henninger tenía una 
capacidad para producir 65 millones de litros/año de cerveza, con proyectos de ampliación 
hasta los 150 millones. También incluye un catálogo fotográfico de los distintos tipos de 
cerveza fabricada, muy cerca de las pistas del entonces aeropuerto de Barajas.





















Seguía Industrial Cervecera Sevillana, S.A., con un modelo de etiqueta donde el símbolo de 
la estrella recordaba a otra original marca en Cataluña. Constituida en 1956, se inauguró en 
1961 sobre un solar de 60.000 m². En 1975 se integró a Cruzcampo al adquirir ésta su 
accionariado mayoritario, modernizándola hasta alcanzar los 60 millones de litros. Como en 
las anteriores, incluyeron foto de sus envases y columna de grifo. Desde 1977 elaboró y 
comercializó también el refresco Trinaranjus.

Después Alcázar Premiun, en cuya etiqueta se hacía mención a la marca propia de Jaén, 
como fue El Alcázar y otra cerveza con emblema de Calatrava en Ciudad Real. Desde 1921 
la empresa jiennense adquirió gran prestigio al norte de Andalucía y zonas de La Mancha. 
En 1985 Cruzcampo adquiere la totalidad de su capital social, alcanzando en esa época 
una producción de 40 millones de litros anuales de cerveza. 


 

















 

Una antigua etiqueta, a doble página reproducida de su modelo “Keler de Luxe Beer”, abría 
paso al relato de los orígenes de la fábrica Juan y Teodoro Kutz, familia que llegó a San 
Sebastián instalando su primitiva cervecería Alemana. Mediados los años 80 tan moderna 
fábrica se ubicaba junto a los manantiales del río Urumea, en Arano, Navarra. Incorporada 
el Grupo Cervecero Cruzcampo en 1986, fabricó las acreditadas cervezas Keler 18, Keler 
18 Browm (cerveza negra) y Keler Bock, además de las marcas León Pilsen y León 
Premium.



 



 


Fundada en 1977, la S.A. Distribuidora La Cruz, tenía por objetivo optimizar la distribución 
de los productos comerciales en diferentes mercados. Contó con una amplia red dotada 
con más de 25 vehículos que canalizaron ventas superiores a los 10 millones de litros/año. 
A finales de los ochenta implantó un sistema informático para suministro y reposición de 
cerveza en puntos de venta, agilizando la gestión, además de mejorar la atención a clientes 
y consumidores.








Terminaba esta publicación corporativa citando a sus empresas participadas: S.A. Balear 
de Cervezas, Alhambra, S.A. más Lúpulo y Derivados, S.A. La primera extendía su 
mercado por las bellas Islas Baleares, con una producción anual cercana a los 20 millones 
de litros; la segunda contaba un acentuado prestigio en Granada, con una gama de 
productos de reconocida aceptación, manteniendo un mercado fiel y una producción 
entonces superior a los 30 millones de litros anuales. En 1977 nació Lúpulo y Derivados, 
S.A. con la participación de La Cruz del Campo, S.A., Damm y Steiner Hops; su objetivo 
principal era transformar la flor de lúpulo en pequeños comprimidos que recibieron el 
nombre de pellets.


 






















Como pueden leer mis lectores, todo un récord empresarial en aquellos irrepetibles años 
ochenta han quedado resumidas en breves líneas. Seguramente les hubiera detallado 
mucho más este acontecimiento grupal, pues no en balde participé en su desarrollo desde 
un modesto puesto en la fábrica que tuvo Cruzcampo en Madrid. Y mi recuerdo siempre 
estará acentuado porque aprendí mucho de aquellos técnicos andaluces, pensando que 
llegarían vistiendo traje corto y sombrero cordobés. Por fortuna no fue así, y siempre 
contarán con mi gratitud por cuanto aprendí de mano de sus técnicos.

Y la misma gratitud, para Juan Oliver Arrom, de los más veteranos socios que dispone 
CELCE, por el detalle que ha tenido al facilitarme desde su querida tierra malloquina esta 
publicación. ¡Salud y suerte a todos!
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